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Los discípulos traicionaron la enseñanza de Juan Bosch

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El PLD desde el poder, influenciado por las ideas y las prácticas balagueristas, se apresuró a transitar desde el “nuevo camino” prometido, hasta rendirse a los pies de la corrupción, el irrespeto y manipulación de las leyes y la constitución.

Por: Alejandro Paulino Ramos

Juan Bosch se destacó desde muy joven como un político exitoso que pudo desde el exilio, en 1939, construir el partido más antiguo de los que todavía existen en la República Dominicana, el PRD. Con este llegó a la presidencia en 1963, inaugurando el proceso democrático que pronto fue quebrantado a través de la asonada militar. También construyó al Partido de Liberación Dominicano (PLD) en 1973, como una organización de liberación nacional que se ganó la confianza de la población y apoyado en ella, impulsó el último intento para alcanzar el poder y completar la realización de su sueño político. Entonces pareció renacer en muchos la esperanza de vivir en una nación libre, moderna, liberal revolucionaria, independiente y soberana que beneficiara a la mayoría.

Temístocles Montás, Danilo Medina Sánchéz, Lidio Cadet Jiménez, Juan Bosch, Leonel Fernández y Félix Jiménez

Sin embargo, en el proceso para reconquistar el poder necesario para la implantación de sus ideas, tuvo los obstáculos de la ocupación militar americana de 1965 y el posterior abandono de los antiguos seguidores del PRD, mientras que el liderazgo surgido en el PLD lo acompañó hasta 1996, cuando su partido alcanzó la presidencia de la República eligiendo a uno de sus más destacados discípulos; pero lo hicieron agarrados de las manos de Joaquín Balaguer, responsable directo de obstaculizar su llegada a la presidencia. Hasta 1996, Balaguer era considerado por los dirigentes del PLD y por toda la población como el presidente y líder político más perverso conocido después de la muerte de Trujillo; pero los discípulos del maestro, que ya tenían conocimiento de que el antiguo líder se encontraba lamentablemente muy enfermo, prefirieron agarrarse de las manos del gobernante y de esa manera lograr convertirse en los vencedores: el apretón de manos los sedujo y de inmediato le inoculó el virus del conservadurismo y de la corrupción.

El PLD desde el poder, influenciado por las ideas y las prácticas balagueristas, se apresuró a transitar desde el “nuevo camino” prometido, hasta rendirse a los pies de la corrupción, el irrespeto y manipulación de las leyes y la constitución. Bajo la consigna oportunista de que “el poder es para usarlo” y para usufructuarlo, permitió que una parte importante de la dirección de la organizacion se centrara en la tarea de alejarse de los principios ideológicos y políticos, de las predicas de bien común, y prefirieron gobernar para satisfacer los intereses del grupo y de cada uno de los miembros de su comité político y parte de su comité central: la esperanza de construir un país moralista, independiente, liberal-revolucionario, fue sepultada junto a Juan Bosch en la ciudad de La Vega, en el 2001, donde el maestro quedaría en el olvido para siempre.

El pensamiento del líder se redujo a actos “simbólicos” que van desapareciendo, en los que sus “seguidores” evidentemente avergonzados, solo se atreven a “levantar” la imagen del principal líder para bautizar con su nombre alguna plaza pública, un pedazo de calle en una comunidad cualquiera, o el salón de conferencia de algún edificio estatal, y su partido pasó, de ser un referente moral a ser la más deshonesta organizaciones políticas conocidas en los últimos sesenta años.

El líder sustituido por los beneficios del poder

Al contrario de lo que debieron promover, hoy los que se auto consideraron parte de su discipulado, se encargaron de proclamar con sus prácticas malsanas, que aquellas enseñanzas resultaban inapropiadas para sus intereses personales y como magos improvisados, pero habilidosos desenfrenados, convirtieron las nueve letras de su emblemático nombre en los portentosos símbolos del dinero y del poder y se acomodaron con orgullo en los brazos de sus enemigos, a cambio de la dulce vida: la “Jippeta” de último modelo sedujo su vocación revolucionaria, las múltiples villas en Punta Cana, y Casa de Campo se convirtieron en sueños realizados, y aprovecharon la inesperada “bonanza” para abandonar sus antiguas esposas a cambio de modernas “Chapiadoras” nacionales y extranjeras. Y el golf se hizo el deporte preferido, mientras se adiestraron para degustar exquisitos y caros vinos, y la luz de Paris y Dubái los atrajo como las bombillas atraen las hormigas voladoras, pues Nueva York se le convirtió en una ciudad sin atractivos. Las cuentas bancarias en paraísos fiscales, y el maridaje con extrañas y desconocidas empresas multinacionales, garantizaron el boato y la felicidad ninguna imaginada.

Enseñanzas que fueron olvidadas

Decían los seguidores de Bosch, que la “práctica era la madre de la verdad”. Por tal razón, podemos considerar al “gobierno de los siete meses”, como el más democrático, honesto y respetuoso de las leyes y la constitución; y la práctica del que fue mandatario y guía, una bofetada para los discípulos que desde 1996 se apropian de los recursos del Estado. Para beneficios propios. Significativas resultaron durante su breve mandato, las medidas a favor de la educación y la cultura, la reforma agraria para los campesinos, el respeto a los bienes del pueblo, y su ejemplo radical de oposición al robo y a la corrupción administrativa.

Ahora que estamos próximos a elecciones y obligados a elegir entre varios candidatos, se hace oportuno que recordemos algunos de los aspectos relacionados con el Profesor Bosch y su corta gestión administrativa: su coherencia en la defensa de los principios políticos y de valores ético-sociales:

Algunos de sus ejemplos de vida

Una de las primeras decisiones tomadas por el Profesor Bosch al momento de juramentase presidente de la República en 1963, fue presentar junto a su esposa Carmen Quiediello, la declaración jurada referida a sus bienes personales. En ella el mandatario explicó que no poseía “ninguna clase de bienes muebles, propiedad rural, ni urbano, ni acciones de ninguna compañía, ni fondos en dinero u otra especie en República Dominicana”, precisando y prometiendo vivir exclusivamente de su sueldo como presidente de la República. Negar que poseyera riquezas era la forma de anunciar que gobernaría sin apropiarse de los bienes del Estado.

Conociendo del despilfarro a que estaba sometido el Estado, desde los primeros días de su mandato suprimió cargos públicos, rebajó los sueldos de los más importantes funcionarios y del cuerpo diplomático; suspendió numerosos cargos en la administración pública que consideró simples botellas, y deslindó los campos entre su vida personal y sus derechos como presidente de la República. Por ejemplo, cuando su madre, la señora Ángela Gaviño de Bosch falleció a los 78 años de edad, instruyó para que las honras fúnebres y el duelo por la lamentable perdida no traspasaran los límites familiares y de los amigos íntimos, haciendo pública su decisión de que el fallecimiento de su progenitora no afectara las labores del gobierno, ni la vida oficial del jefe de Estado; además, dispuso que el funeral estuviera desprovisto de las pomposas ceremonias acostumbradas en hechos parecidos.

En lo administrativo: consagró en su mandato la plena capacidad civil de la mujer dominicana y en discurso a toda la nación, Bosch dejó establecido que su gobierno, tal y como estaba contenido en el proyecto de constitución de Juan Pablo Duarte, utilizaría toda “su autoridad para hacer respetar su legalidad», al entender que «en una democracia todo el mundo tiene que cumplir la ley sin importar su condición social, económica o política”.

Bosch fue claro y determinante en materia de política exterior: aunque la cúpula política de oposición y de la iglesia lo asediaron con el tema del comunismo, definió su gobierno como democrático y de respeto a todas las ideas y tendencias sociales, aclarando que no se pondría de rodillas ni ante Washington, ni ante Moscú, destacando su dominicanidad y su amor a la patria, subrayando que se sentía cubierto con la bandera dominicana y que nada ni nadie, ni vivo ni muerto lo haría hacer respetar otra bandera.

Las medidas económicas del gobierno estuvieron centradas en los intereses de los más desposeídos, siendo importantes, por ejemplo: iniciar un amplio plan de reforma agraria que incluyó la construcción de viviendas dignas para los campesinos, exoneró de impuestos a numerosos productos alimenticios importados. Estableció tasa cero para la adquisición en el exterior de los productos medicinales más importantes para el tratamiento de innumerables enfermedades; dio inicio a los proyectos para la construcción de varias represas hidroeléctricas y estableció nuevas relaciones económicas con países europeos y latinoamericanos, las que apuntaban al rompimiento de la dependencia económica.

En gesto sin precedente en la historia administrativa dominicana, Juan Bosch ordenó la detención de su ayudante personal bajo la acusación de usurpación de funciones en perjuicio del Estado y atentado al libre ejercicio de la industria. Además, devolvió al Congreso una ley que permitía a los funcionarios públicos el uso de placas oficiales para automóviles, expresando que “numerosas veces he dicho que no usaré placa oficial mientras esté desempeñando el cargo de presidente”, por ser un privilegio oneroso y porque no puede “firmar una ley que se atribuye como presidente una placa que no está dispuesto a usar”.

Bajo su gobierno se comenzó una campaña nacional de alfabetización para que todos los dominicanos aprendieran a leer y escribir; se impulsó la construir de decenas de escuelas en todos los campos y ciudades, y se transformó el canal de televisión del Estado en un medio para promover la cultura y la educación.

En área de la salud pública, realizó una campaña masiva contra la poliomielitis que para entonces era una epidemia que amenazaba a la totalidad de los niños dominicanos y dispuso recursos especiales para la lucha contra la lepra, la cual afectaba a importantes núcleos poblacionales.

Pero sobre todo, el gobierno de los siete meses del profesor Juan Bosch, (que todavía en los años ochenta del siglo XX no tenía casa propia y tuvo que esperar hasta que su partido promoviera una rifa publica para comprarla), se destacó por el respeto a las libertades públicas, la tolerancia a todas las ideas e ideologías, la libertad de culto, su alejamiento de la tutela extranjera y por la proclamación de la constitución de 1963, pero en especial en evitar con su ejemplo, que en su gobierno se impusiera la corrupción administrativa.

Como se ve, bajo mandato de Bosch en la República se sentía un cambio político-administrativo que no fue aceptado por el poder extranjero ni por los grupos económicos, la Iglesia y sectores militares. Para ellos todas las medidas que se tomaron resultaron negativas, antinacionales y anti patronales, pues decían los sectores oligárquicos que esas medidas afectaban el libre comercio, la religión católica y llevaba el país hacia el comunismo.

El “Pacto” que enterró los ideales del Maestro

Jaime David Fernández Mirabal, Juan Bosch. Leonel Fernández y Joaquín Balaguer

En los últimos años de su vida y gravemente enfermo, Juan Bosch no percibió ni pudo evitar la traición que le venía desde la organización que fundó, y sin capacidad para reaccionar y poder evitarlo imponiendo su autoridad y principios, se dice que bajo los efectos de medicamentos que les proporcionaron para que no pudiera darse cuenta del acto de traición, fue tomado de las manos por el discipulado aquel domingo 2 de junio de 1996 en la mañana, y entregado en los brazos de la oligarquía y de los sectores más recalcitrantes de la política dominicana, de los que mismos que antes habían sido sus verdugos; lo usaron como estandarte del “pacto diabólico” que fue disfrazado de “patriótico”, que se estaba firmando en ese momento, bajo la emoción desenfrenada de Joaquín Balaguer.

Desde ese día y para siempre, Juan Bosch dejó de ser importante para la mayoría de los líderes del PLD, que desde entonces se acomodaron en los brazos de un nuevo y practico ideólogo, sustentado en el dinero, el poder y la corrupción. Los discípulos, que tanto juraron continuar sus obras y sus ideas, en menos de cinco años terminaron olvidándolo y traicionándolo.

Posdata: Tenemos cuatro años de campaña electoral, y nadie puede demostrar que ha visto una sola foto o un solo mensaje en el partido de la estrella amarilla, en el que se exalte sus ideas o se coloque siquiera la imagen del Profesor. Increíblemente, para muchos de los que fueron sus discípulos, ahora tiene más importancia una libra de salami con la foto de un candidato cualquiera

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