Periódico Digital de República Dominicana

Sacerdote jesuita clamaba por el cese de la descomposición social propagado en la sociedad dominicana

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Antonio (Tom) Lluberes Navarro dijo que actualmente se vive en una sociedad de grandes avances tecnológicos pero carente de responsabilidad

En su última entrevista concedida al programa radial «Revista Dominical Dejando Huellas», el sacerdote jesuita Antonio (Tom) Lluberes Navarro se refirió a la descomposición social que ha tenido la sociedad dominicana durante los últimos años, en comparación con los valores y la educación que se tenía durante su juventud.

Antonio -Tom- Lluberes Navarro

De acuerdo con el religioso, actualmente se vive en una sociedad de grandes avances tecnológicos y muchas libertades, pero carente de responsabilidad. Lluberes consideró que las personas ya no se preocupan por los infortunios de los demás.

Lluberes Navarro, fallecido el pasado mes de julio a causa del COVID-19, afirmaba que en aquella época, cuando las muchachas quedaban embarazadas, los hombres estaban obligados a asumir la responsabilidad de sus acciones. “Muchos de nosotros salimos de un embarazo asumido responsablemente, no es como ahora que si la muchacha sale embarazada se las tiene que arreglar como pueda”.

Además, si los niños se burlaban de los locos que se encontraban en las calles, sus padres les daban agua y ropa limpia a aquellas personas como muestra de su solidaridad.

Recordó la historia de una mujer cuyo hijo se emborrachaba todos los fines de semana y, luego, los domingos por la tarde iba a casa de su madre llorando, diciéndole que la amaba y lamentándose por hacerla sufrir.

Explicó que la madre esperaba hasta que el borracho se durmiera para adentrarlo a la casa y posteriormente exclamaba: “¡Ay, Dios! Que cruz me has dado”, más nunca llegó a expresarlo públicamente más que a la madre del sacerdote.

Destacó que la mujer en cuestión nunca reveló cual era la situación que le aquejaba, sino que la gente lo sabía porque todos se conocían entre sí.

“Se está viviendo un giro histórico, un cambio de época y un nuevo paradigma cultural”, dijo Lluberes a Onorio Montás durante la entrevista.

La descomposición social

Para el sacerdote, el pueblo dominicano ha perdido la responsabilidad y sus acciones se han convertido en un espectáculo, sin embargo, opinó que esta situación cambiará con el paso de los años.

“Las cosas no vienen para quedarse, todo cambia, la gente va a ir aprendiendo y el sufrimiento humano va a ir ayudando a la gente a cambiar. Creo que la religión, en general y el culto a la Virgen de las Mercedes son una enseñanza y un ingrediente sano y saludable para la vida de los pueblos”, agregó.

También se refirió al Santo Cerro, ubicado al noreste de La Vega, es uno de los lugares más sagrados del país, donde se encuentra la iglesia Santuario Nuestra Señora de las Mercedes. Cada 24 de septiembre, miles de dominicanos acuden al lugar para rendir tributo a la Virgen de las Mercedes.

En torno a este lugar, existe una antigua leyenda que hasta el día de hoy ha permanecido presente en la sociedad dominicana. Se cuenta que durante la Batalla del Santo Cerro, en 1495, la virgen apareció para proteger a Cristóbal Colón y a sus seguidores de los taínos.

Sin embargo, según explicóen la historia todavía se discute si realmente hubo una batalla en el Santo Cerro o en los alrededores de Jánico, Santiago.

Señaló que el historiador Apolinar Tejera, quien fue sacerdote y presidente de la Suprema Corte de Justicia, escribió un libro donde se analiza la batalla y recomendó su lectura para tener una perspectiva más clara sobre este acontecimiento.

De acuerdo con el religioso, en el lugar hay un hoyo donde se dice que los españoles plantaron una cruz y un árbol de níspero que ha sustentado la creencia popular en esta leyenda.

Lluberes consideró que: “La devoción a la cruz parece que fue anterior a la aparición de la virgen de las Mercedes porque la primera gente que habla es acerca de la cruz”.

Durante la época, los españoles acostumbraban a poner cruces en las encrucijadas de los caminos que comenzaron a derribarse en el siglo XIX, aunque al día de hoy todavía quedan muchas erguidas en distintos pueblos del país.

Aunque es en el Santo Cerro donde se encuentra más presente el culto a la Virgen de las Mercedes, este se originó en la Iglesia de las Mercedes, ubicada en la ciudad de Santo Domingo, donde vivieron los frailes mercenarios y la presentaron como protectora del pueblo dominicano.

Según contó durante el encuentro con Montás, fueron estos quienes durante el terremoto de 1634 se acogieron a la protección de la virgen.

A pesar de que no está claro que la batalla entre los taínos y los españoles haya tenido lugar en el Santo Cerro, el sacerdote destacó que debido a su significado, en las alturas de la montaña se produce un sentimiento místico, sagrado, en las personas.

“En el Santo Cerro y en otras tantas iglesias que hay dispersas en toda la geografía dominicana, hay personas que se acercan a esas iglesias a tener algún tipo de actividad espiritual, de sanación interior, de culto alrededor de todo lo que está implícito en la imagen y en la historia de la Virgen de las Mercedes”, aseguró.

Añadió que la devoción a la Virgen de las Mercedes pudiera tener su origen en España, en el año 1600 y con el traspaso de culturas y el tiempo que ha transcurrido desde entonces es probable que haya tenido una notoria evolución.

“La devoción de la virgen de las Mercedes actualmente se ha orientado con la idea de romper las cadenas de la injusticia, de la opresión interior, de crear nuevos lazos de relación con los humanos, entre otras cosas”, opinó.

Dijo que en el lugar la gente realiza promesas de gran sufrimiento y penitencias de liberación, como subir la montaña de rodillas, debido a que en ese lugar, se sienten liberados de los problemas que les afligen. 

“Deseo que el Santo Cerro sea un centro de paz y de convivencia de los dominicanos”, reveló el sacerdote.

OM/jcv