Periódico Digital de República Dominicana

El hombre que creó a Mike Tyson

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Michael Gerard «Mike» Tyson (Brooklyn, Nueva York; 30 de junio de 1966), también conocido como Malik Abdul Aziz,​​ es un exboxeador estadounidense.

Mike Tyson junto a Cus D’Amato

Angelo Dundee y Muhammad Ali; Freddie Roach y Manny Pacquiao; Roger y Floyd Mayweather. ¿Qué habría sido de la carrera de Mike Tyson si Cus D’Amato hubiera estado más tiempo junto a él? El mismo ‘Iron Mike’ se lo ha llegado a preguntar, pero el destino quiso que el legendario entrenador, que siempre trató de ahuyentar a la mafia de sus púgiles, sólo viera diez peleas de su futuro campeón. D’Amato sólo fue testigo de la coronación de uno de sus pupilos, Floyd Patterson, pero Mike Tyson, que el sábado vuelve al ring, jamás se habría convertido en campeón si no hubiera sido cincelado por alguien que fue mucho más que un entrenador.

Con 13 años, siendo ya un ratero profesional, el joven Mike volvió a ser detenido por robar, aunque en aquella ocasión las autoridades decidieron acabar con su carrera de malhechor enviándolo al ‘Tyron School for Boys’, un centro para delincuentes juveniles al norte de Nueva York. Tyson era un producto de las complicadas calles de Broownsville, y para su madre y su hermana fue un alivio que se alejara de casa, pues no podían creer cómo un ‘niño’ se había convertido en un maleante.

Ya en el reformatorio estatal, Mike no cambió su habitual actitud desconfiada y beligerante. Atacó salvajemente a otro chico que le había tirado de su sombrero y lo llevaron al centro penitenciario de Elmwood, donde iban los casos incorregibles. Allí conoció el boxeo gracias al expúgil irlandés Bobby Stewart, uno de los terapeutas. Mike tuvo que comportarse de forma exquisita durante un mes para poder pelear contra su nuevo mentor, pues los internos acudían a Stewart para subir al ring con él; lo de entrenar venía después. Éste dio una lección a su futuro aprendiz, que quiso conocer más sobre aquellas técnicas.

Darle fuerza al débil

Tyson progresó rápido y un día Stewart lo llevó a conocer a D’Amato. Ambos se vieron por primera vez en marzo de 1980, en Catskill (Nueva York). «En aquella cara no había un solo músculo feliz», recordaba la futura estrella en sus memorias. Junto a Cus estaba un joven Teddy Atlas. Bobby y Mike hicieron unos asaltos y, cuando acabaron, las palabras del septuagenario entrenador, fueron: «Aquí tenemos al futuro campeón mundial de los pesos pesados. Si me haces caso, te convertiré en el campeón más joven de la historia. No puedo creer que tengas 13 años». Entonces ‘Iron’ no lo entendió, pero luego aprendió que la psicología de D’Amato se basaba en «darle a un hombre débil algo de fuerza y se convertirá en un adicto a ella».

Tyson comenzó a ir los fines de semana a casa de Cus y de su pareja, Camille, para entrenar. «Entonces vi el primer combate entre Ray Leonard y Durán y supe que me quería dedicar a esto. Eran elegantes, pero letales, y sus golpes eran muy veloces, todo era como una coreografía. Aluciné y esa sensación no la he vuelto a tener», narraba el boxeador. De hecho, mucha gente piensa que Ali era el boxeador favorito del prodigio de Brooklyn, pero «era Durán, aunque me enfadé y lloré cuando abandonó en la revancha».

Tyson y D’Amato.

Teddy era quien más trabajaba con Mike, mientras que D’Amato ejercía más de observador y hacía especial hincapié en el trabajo psicológico. El repertorio de frases célebres del mítico entrenador era interminable: «El miedo es el principal obstáculo al aprendizaje, pero es tu mejor amigo; la fatiga encima de un cuadrilátero es psicológica en un 90%, sólo es la excusa del que quiere abandonar; la noche de un combate no podrás dormir, pero no te preocupes porque el otro tampoco lo hará; Mike, sírvete de tu instinto, pero no seas emocional», eran algunos ejemplos.

Una lección del tipo sr. Miyagi

Un día, el veterano preparador dijo a su joven pupilo que sacara la basura, pues eso lo convertiría en mejor boxeador. «¿Cómo va a ser eso posible?», respondió Tyson, a lo que Cus espetó: «Porque hacer algo que odias como si lo adoraras es una actividad óptima para alguien que aspira a la grandeza». Tyson aplicó todo lo que le decía su mentor y por aquella época vivía siempre preparado para la batalla. Cus le hacía repetir constantemente dos frases: «El mejor boxeador del mundo. Nadie puede vencerme». La confianza lo era todo, y su mentor a veces jugaba cruelmente con la autoestima de su chico para ponerlo a prueba. Mike recibió la libertad condicional y se instaló de manera permanente en la residencia de D’Amato y Camille.

Admirador del Che Guevara, Fidel Castro y Martin Luther King, D’Amato tenía como principal enemigo a Ronald Reagan por aquella época. En sus inicios, llevando a Floyd Patterson, tuvo que plantar cara al IBC (International Boxing Club), manejado por el gangster Frankie Carbo, aunque acabaría perdiendo a su campeón a manos de abogado. Todo esto hizo que sobreprotegiera a sus boxeadores de tipos como el promotor Don King.

Tyson y Cue

Forjado en los ‘fumaderos’

Llegó el momento en el que al fin Tyson, con 14 años (91 kg), comenzó a pelear como amateur, aunque en combates no autorizados, en los denominados ‘fumaderos’, donde el aire de los cigarrillos no permitía ver casi nada. Cus no solía acudir a todas las peleas de Mike, pues muchas eran fuera de la ciudad, y enviaba a Teddy Atlas.

Tyson pasó a alternar entonces con los circuitos ‘legales’ y sus méritos lo llevaron en 1981 a las Olimpiadas Juveniles, donde salió campeón y repitió en 1982. Mike aún recayó en sus hábitos pasados cuando regresó durante un periodo a Brownsville mientras su madre, enferma de cáncer, vivía sus últimos días. Cus entonces comenzó a decir que era «su hijo negro». Por entonces, Teddy Atlas dejó de trabajar con D’Amato cuando Tyson le tocó el culo a su cuñada, y este un día le puso una pistola en la cabeza. Kevin Rooney fue su sustituto.

La carrera amateur del púgil de Brooklyn finalizaría el día que perdió (por segunda vez), quizá de forma injusta, contra Henry Tillman en los Nacionales, que otorgaban plaza para los Juegos Olímpicos. No debutó como profesional hasta 1985 y, aunque Cus no lo llegó a ver coronarse rey del peso pesado (murió en noviembre de 1985), Mike llevó a su tumba el cinturón de campeón junto a una botella de champán para brindar con su ‘padre’ tras vencer con 20 años a Trevor Berbick en 1986.

Mike Tyson: “La oreja de Holyfield sabe a culo”

Tyson muerde la oreja de Holyfield , en 1997

El 28 de junio de 1997, este martes se cumple un cuarto de siglo, 16.331 gargantas vocean en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas.

Gritan:

–¡Tyson, Tyson, Tyson!

Y también:

–¡Holyfield, Holyfield!

Entre el estruendo, Evander Holyfield percibe algo extraño. Al inicio del tercer asalto, le dice al juez Mills Lane:

­–¡Tyson se ha sacado el protector bucal!

Lane detiene el combate por unos segundos y amonesta a Tyson, el aspirante, que vuelve a la esquina y se recoloca el protector.

Cierto, Tyson obedece.

Aunque solo lo hace a medias: el hombre está ciego de ira, pues está cayendo de nuevo ante Holyfield, igual que en 1996. Y por eso, ha perdido el oremus.

Dos minutos más tarde, Tyson abraza a Holyfield, es un abrazo de oso, un abrazo de peso pesado, y carga con la cabeza contra el hombro del rival y escupe el protector bucal. Y luego, Virgen Saaaaaaanta, muerde la oreja derecha de Holyfield.

¡Y escupe un pedazo de ella!

Tyson abraza a Holyfield, escupe el protector bucal y luego, ¡le muerde la oreja!

Holyfield se retuerce de dolor, de su oreja brota la sangre, el mundo se paraliza pues millones de personas están contemplando ese combate, la pelea por el título mundial de la categoría.

Lane detiene el duelo y sanciona a Tyson con dos puntos, pero el monstruo ya es un ogro y le da igual todo, el dolor de su rival, la estupefacción del mundo. Como un tiburón blanco, carga de nuevo, ahora muerde en la oreja izquierda.

–Un mordisco, tal vez. Dos es demasiado –dice el juez Lane.

Fin del combate.

–Cuando pienso en aquel mordisco, veo impotencia –me dice Santiago Rojas, excepcional boxeador dominicano, ya retirado.

–Yo sentí rabia y frustración –me dice Manuel Massó. Fue campeón de Europa en 1977.

–Nunca había visto nada semejante. Y nunca he vuelto a verlo –me dice Rubén Valcárcel, también ex boxeador, hoy maestro en Barcelona.

Al asombro le sigue el caos.

Dos millones de personas han asistido al duelo en pay per view . Holyfield va a llevarse 30 millones de euros. Tyson, alrededor de 26. A esos 26 millones hay que descontarle el 10%, el precio del mordisco.

La policía salta al ring.

Tyson hace aspavientos, fuera de sí. Holyfield toma asiento en el rincón.

Llueven vasos y botellas sobre Tyson, que se retira escoltado por los agentes. Muchas horas más tarde, aún abundan las peleas a las puertas del hotel MGM. Algunos hablan de estampidas y tiroteos. Nadie lo confirma.

Burlas

Tras el episodio abundaron los chistes: Mike Tyson fue declarado ‘sportsman of the ear’

Tyson tiene 29 años y ya es el ogro, por si alguien aún albergaba dudas. Ha pasado tres años entre rejas, condenado por violar a Desiree Washington en 1990, su historial delictivo da para rellenar un par de hojas en Din A4.

Es the baddest man on the planet (el peor hombre del planeta).

Afloran los chistes. Le nombran sportsman of the ear.

Dicen que pronto combatirá con Hannibal Lecter.

Nadie le contaría esos chistes en un cara a cara.

Holyfield tiene 34 años y en el hospital, mientras le cosen la oreja, se parte de la risa.

–Sigo adorando a Tyson. Pero necesita un nuevo salvador –dice, mientras telefonea a Atlanta para conversar con sus tres hijos.

Los cronistas recuerdan los orígenes de ambos, púgiles amateurs que, en 1984, soñaban con ser olímpicos. Juntos habían pasado un tiempo en Colorado Springs, en una concentración de seis meses entre cuyas paredes se había revelado el Tyson teenager, completamente asalvajado.

Nadie quería entrenarse con él, nadie se subía al cuadrilátero para echar guantes con Tyson. Hacerlo acarreaba sus riesgos. Tyson era vehemente en sus maneras, un ciclón descontrolado.

Nadie se entrenaba con él salvo Holyfield, suerte de padre protector.

La bolsa

Holyfield se llevó 30 millones de euros; Tyson, 26. A estos, hay que descontarle el 10%, su castigo

En los trials de Fort North, Texas, Holyfield se ganaría su plaza (sería bronce en pesado en LA’84); también lo haría Henry Tillman (oro en la misma categoría). Tyson, no, Tyson se había quedado fuera, no sería olímpico, ni entonces ni nunca.

–Mi padre era un alcohólico y un proxeneta –diría Tyson años más tarde.

Los cronistas tendieron a psicoanalizarle, insistieron en la dicotomía que separaba a Tyson de Holyfield. Se desataron las especulaciones. Durante años, se planteó la posibilidad de un tercer Tyson-Holyfield, duelo que jamás llegó a producirse.

Holyfield estiró su carrera hasta el 2011 (44 victorias, diez derrotas y dos nulos), no pasó por las turbulencias del turbio Tyson, definitivamente convertido en un showman. Tyson se tatuó medio rostro, paseaba un tigre en Resacón en Las Vegas, ofrecía monólogos en Broadway. Se arruinó y se rió de sí mismo, montó decenas de empresas, comercializó con marihuana, diseñó unas gominolas de cannabis con forma de oreja mordida. Las llamó Mike Bites.

En una entrevista reciente, cuando fueron a preguntarle por aquel episodio en Las Vegas, Tyson dijo:

–La oreja de Evander Holyfield sabe a culo.

Mike Tyson y Evander Holyfield se unieron para vender gomitas de marihuana en forma de oreja

Holy Ears-Orejas

Insolito, Mike Tyson y Evander Holyfield ahora venden orejas ‘mágicas’ juntos, los pugilistas que protagonizaron en 1997, una de las escenas más increíbles arriba del cuadrilátero cuando Mike lo mordió un cacho de oreja y luego la escupió, se unen 25 años después para iniciar negocios juntos, uno de ellos es la fabricación de productos cannábicos comestibles.

Bien dicen que ‘el pasado pisado’, fueron dos de los máximos exponentes del boxeo en la época de los noventas han sacado a la venta la colección Holy Ears, unas gomitas en forma de oreja mordida con THC (psicoactivo proveniente de la planta del cannabis), que forman parte de sus Mike Bites.

La presentación del producto la hicieron con un video cómico en sus redes sociales en el cual se aprecia a los boxeadores realizando un intercambio de regalos, Holyfield le regala una plancha y Mike le obsequia una bolsa cannabis comestible sabor cereza. Evander señala que no pude tener sabro cereza su oreja, pero Tyson asegura que él conoce el sabor tras el suceso del 97.

“Es un privilegio reunirme con mi exoponente y actual amigo. Convertimos los años de peleas y nocauts en una asociación que puede tener un impacto muy positivo, y sanar a muchas personas. Si hubiera tomado cannabis, nunca le hubiese mordido la oreja “, contó en un comunicado.

La Fortuna de Tyson

La carrera de Tyson sin dudas generó una fortuna inimaginable. Sin embargo, el legendario boxeador siempre fue conocido también por sus excesos y recientemente ha contado qué hizo con su fortuna de US$ 500 millones.

Mike Tyson

Mike Tyson es uno de los boxeadores más polémicos de todos los tiempos y el cual supo capitalizar su fama con la obtención de hasta $300 millones de dólares, suma que hoy en día estaría lejos de tener tras la bancarrota que sufrió a inicios del siglo XXI por los malos manejos monetarios que sostuvo después de varios problemas de adicciones e incluso con la justicia.

Recordado por ser el campeón mundial de peso completo más joven de la historia con poco más de 20 años luego de su victoria sobre Trevor Berbick, también es reconocido por haberle propinado una mordida a la oreja de Evander Holyfield, más la serie de escándalos que tuvo a lo largo de sus 56 años.