Periódico Digital de República Dominicana

El desembarco de Playa Caracoles, 50 años después

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Aquellos eran los tiempos de las leyendas, cuando la experiencia de la Revolución Cubana inspiraba sueños de victoria por todo el mundo y el movimiento revolucionario exaltaba la necesidad de abrir cuantos frentes fueran posibles para dispersar las fuerzas del imperialismo en América Latina.Por:

Por: Rafael Baldayac

El 2 de febrero del 1973 es una fecha que quedó marcada en la historia como el día cuando el héroe de la Revolución de Abril del 1965, el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, desembarcó en Playa Caracoles, ubicada en la Bahía de Ocoa, en la provincia dominicana de Azua.

Caamaño Deñó, conocido como «Román», retornaba a su patria procedente de Cuba, liderando a un reducido grupo de ocho combatientes para iniciar una «guerra de guerrillas» en la Cordillera Central de República Dominicana con la intención de derrocar al represivo y corrupto gobierno del entonces presidente Joaquín Balaguer.

El líder militar y su grupo de combatientes buscaban también lograr las metas democráticas truncadas por la segunda intervención militar de Estados Unidos de abril de 1965.

República Dominicana vivió hace 50 años una situación desesperante, fruto del terror político de Balaguer, quien gobernó inicialmente por 12 años, alimentado por los aires de la Guerra Fría y las acciones genocidas de la posguerra para exterminar a los jóvenes que soñaban con otro abril para liberarse de los remanentes de la dictadura Trujillista.

Tras ser detectado antes de tiempo, el foco guerrillero fue aniquilado por las Fuerzas Armadas de República Dominicana, que al herir y capturar con vida a Caamaño Deñó, lo asesinaron despiadadamente junto a varios compañeros.

Los únicos sobrevivientes fueron Toribio Peña Jáquez (Felipe), Claudio Caamaño Grullón (Sergio) y Hamlet Hermann Pérez (Freddy). Éstos dos últimos fallecidos en marzo y enero del 2016 respectivamente. Tras ser capturados, Hermann Pérez y los otros dos sobrevivientes fueron enviados al exilio.

El grupo guerrillero estaba integrado por además por Ramón Euclides Holguín Marte (Braulio), Mario Nelson Galán Durán (Juan), Giordano Heberto Lalane José, Juan Ramón Payero Ulloa (Ismael).

El 16 de febrero de 1973, 13 días después del desembarco, las Fuerzas Armadas Dominicanas anunciaron la muerte de Caamaño Deñó junto a dos de sus compañeros en el Paraje Nizaíto, sección la Horma de San José de Ocoa.

El contralmirante Ramón Emilio Jiménez, hijo, entonces secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, junto al mayor general Enríquez Pérez y Pérez, y el brigadier Juan René Beauchamps Javier, mostraron el cadáver de Caamaño Deñó a un reducido grupo de periodistas.

Los comunicadores fueron trasladados en helicóptero hasta el lugar donde se encontraba el cuerpo sin vida, y los de sus compañeros Lalane José y Alfredo Pérez Vargas.

Funcionarios de las Fuerzas Armadas informaron que Caamaño Deñó había muerto en combate. No obstante, testimonios posteriores afirmaron que el líder militar, tras ser capturado y herido por las tropas del Ejército Nacional que lo perseguían, fue fusilado, descuartizado y sus restos quemados.

Sin dudas, mucho odio y demasiado temor inspiraron esa pérfida determinación gubernamental.

Informado sobre la captura de Caamaño Deñó, el presidente Balaguer le expresó al contralmirante Jiménez, hijo, que «en el país no había cárceles para un hombre como el coronel Caamaño Deñó», dejando bien insinuado que procediera a su fusilamiento.

¿Qué dice la Biblia sobre la guerra?

A propósito de este hecho histórico, ¿qué dice la Biblia acerca de la guerra o guerrilla urbana? La guerra nunca es algo bueno, pero algunas veces necesaria. En un mundo lleno de gente pecadora (Romanos 3:10-18), la guerra es inevitable.

Algunas veces la única manera de evitar que la gente pecadora haga un gran daño a los inocentes es yendo a la guerra contra ellos.

Con frecuencia, Dios ordenaba a los israelitas ir a la guerra contra otras naciones (1 Samuel 15:3; Josué 4:13). Dios ordenó la pena de muerte para numerosos crímenes (Éxodo 21:12; 21:15; 22:19; Levítico 20:11). Así que, Dios no está contra el matar en todas las circunstancias, sino sólo en contra del asesinato.

Es un error decir que Dios nunca apoya una guerra. Jesús no es un pacifista. En un mundo lleno de gente impía, algunas veces es necesaria una guerra para prevenir un daño aún mayor.

Si el líder nazi Adolfo Hitler no hubiera sido vencido en la Segunda Guerra Mundial, ¿cuántos millones de judíos más hubieran sido exterminados? Si la Guerra Civil en Estados Unidos no se hubiera peleado, ¿por cuánto tiempo más los afroamericanos hubieran tenido que sufrir como esclavos?

El legado de Playa Caracoles

Sin embargo, 50 años después del desembarco en Playa Caracoles es difícil entender el sacrificio del Héroe de Abril de 1965; sobre todo, cuando la teoría del foquismo alimentada por el legendario Ernesto «Ché» Guevara ya no es la opción más viable para impulsar procesos de cambios en América Latina.

Aquellos eran los tiempos de las leyendas, cuando la experiencia de la Revolución Cubana inspiraba sueños de victoria por todo el mundo y el movimiento revolucionario exaltaba la necesidad de abrir cuantos frentes fueran posibles para dispersar las fuerzas del imperialismo en América Latina.

En 1991, cuando el mundo occidental celebraba la Navidad, dejó de existir oficialmente la Unión Soviética y de paso desapareció el Régimen Comunista en el país más grande del planeta.

Un régimen que pretendía demostrar al mundo «capitalista» que su sistema «socialista» era más próspero, más igualitario, más justo y que hacía a las masas populares más felices. Con eso y todo, se fue a pique; mayormente por la falta de libertad y democracia.