Periódico Digital de República Dominicana

Sobre el llamado del Presidente Luis Abinader a unidad nacional sobre Haití

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¿Podemos sentarnos con su gobierno, que mientras se niega a firmar el acuerdo migratorio de Los Ángeles, para suplir la firma ausente, remite los proyectos de ley de trata y tráfico y protección a la mujer en los que se asume la agenda convenientemente eludida?

Por: José Ricardo Taveras Blanco

Señor Presidente Luis Abinader: Hablar duro es muy efectivo cuando los jefes del Estado han cimentando el énfasis del discurso con acciones que blinden coherentemente la palabra y el tono.

Siempre he admitido que usted ha dicho todo lo que ningún Presidente ha dicho, sin embargo, su palabra carece de los cimientos que debería brindarle su acción, mi conclusión al respecto es que usted y su gobierno padecen una crisis de identidad en el manejo de este tema, espero que comprenda lo que quiero decir al respecto, porque podría ser aún más gráfico, pero por respeto a su investidura y a la presunción de la buena fe que aún le preservo, prefiero no hacerlo.

Su llamado a un gran Pacto Nacional sobre la problemática de nuestra vecindad con el colapso, Haití, es una gran aspiración de muchos dominicanos, de hecho le fue planteado en el marco de su encuentro con todos los partidos del sistema, se envió a una mesa de trabajo en el marco del Consejo Económico y Social y de ahí pasó a dormir el sueño de los justos en alguna gaveta de la cancillería, usted debe saber mejor que yo las razones.

A pesar de ello, una vez más, a usted como a todos los presidentes hay que tomarles la palabra cuando dicen algo correcto, sin embargo, esta vez debemos hacerle varias precisiones: ¿Es posible trabajar en una Doctrina Nacional sobre Haití con un gobierno que se sirve de usufructuadores de drama ajeno y sirvientes de los intereses nacionales y extranjeros que invierten en convertir la RD en el burro de carga que arrastre y se arrastre en la gestión del universo de las crisis haitianas?

¿Podemos sentarnos con su gobierno, que mientras se niega a firmar el acuerdo migratorio de Los Ángeles, para suplir la firma ausente, remite los proyectos de ley de trata y tráfico y protección a la mujer en los que se asume la agenda convenientemente eludida?

Usted se regocija y se le debe reconocer, de que su gobierno tiene una política de deportaciones muy activa, sin embargo, ese regocijo implica una incomprensión del problema, todos los deportados regresan tan pronto disponen de los recursos para pagar los peajes del retorno, no se gana nada deportando mientras la seguridad de la frontera no sea una realidad y eso no se va lograr mientras usted no use la energía de su tono para reclamar a las fuerzas armadas el cumplimiento de la misión que les da razón de ser lo que son, en vez de ser grave parte del problema, no sólo ello, siendo justos, si bien son parte del problema, también son parte de la solución, pero eso no será posible sin políticas públicas que dejen de ver en el soldado alguien obligado a obedecer, que los dignifiquen y doten de la mística indispensable para ejecución celosa de su sagrada misión.

A pesar de las reservas expresadas, Sr. Presidente., sea bienvenido su llamado a unidad nacional, mas, debe quedarle claro que la efectividad del mismo dependerá de la coherencia de su palabra con sus hechos, pero con el equipo que usted gobierna este tema, siempre habrán motivos muy serios como para guardar suficiente distancia y reservas sobre la sinceridad del mismo.

En pocas palabras Presidente Luis Abinader hable duro después que haga lo que debe, no mientras habla más de lo que no ha hecho.