Periódico Digital de República Dominicana

La encerrona que nos preparan: Motivos para la Unidad Patriótica de los Dominicanos

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República Dominicana, aislada y estigmatizada como “estado criminal”, sería el blanco final de esa conspiración internacional, que es sin dudas “una operación especial de alta inteligencia”, muy sofisticada y perversa…

Por: Pelegrín Castillo Seman

En Haiti, que ya sufre una guerra civil de baja intensidad, se prepara con premeditación y alevosía un choque de envergadura, una escalada brutal y sangrienta de sus conflictos, en la que están empleándose a mansalva métodos terroristas: la diáspora haitiana con el poder de EEUU y Canadá, quiere derrocar a ok las grandes y poderosas familias ricas, a quienes culpan de los fracasos de Haití, como antes culparon al Ejército haitiano, que fue eliminado en 1995 a solicitud de Aristide. El célebre Claude Joseph se afana en buscar su respaldo, y parece que lo va consiguiendo, mientras “el Premier” Ariel Henry hace malabares para no caerse, o correr la triste suerte del Presidente Moise.

Estas poderosas familias haitianas, en una natural reacción defensiva, están reforzando y unificando a los grupos paramilitares, en particular, al más poderoso: el G9, que encabeza Jimmy «Barbecue» Cherizier, a quien incluso se ha proyectado desde Al Jhazira como una opción emergente, que asume un discurso social y popular reinvindicador de los derechos de los haitianos.

Mientras que por otra parte, el jefe de los Petit Dessalines, el carismático Senador del Norte, Moises Jean Charles, -quien eventualmente podría recibir el apoyo de Jean-Bertrand Aristide y la Fammi Lávalas- , encabeza un movimiento con abiertos propósitos insurreccionales, para lo que busca el apoyo de Rusia, China, Nigeria e Irán. Hace tiempo que es respaldado por Cuba, Venezuela y las fuerzas del socialismo del Siglo XXI de America Latina. También está recibiendo recursos, equipos de comunicación y armas muy modernas , pero mucho menos que las recibidas por los otros grupos rivales desde Norteamérica. La meta declarada de esos movimientos radicales es la “ transición con ruptura”, una revolución antiimperialista y antioccidental, que rompa con las coyundas impuestas por el Core Group, y alineé a Haití con China, enviando el mensaje poderoso de que EEUU en crisis y decadencia es, como dijera Mao, un Tigre de Papel, incapaz de ejercer hegemonía en “su Patio Trasero”.

Sin embargo, un objetivo vital de todos los sectores en pugna-así como del crimen organizado internacional, que capturó hace tiempo Haití-, por diferentes vías y propósitos, es que la crisis haitiana termine de trasladarse a República Dominicana, porque en algo está muy unido gran parte del liderazgo haitiano: en “la reconquista” de las “provincias rebeldes” de 1844, con ocupación progresiva de la parte oriental como “su espacio vital”, para la futura la unificación de la Isla bajo su dominio.

Ya existen en el territorio dominicano 470 asentamientos en desarrollo y cerca de dos millones de haitianos, que rompen aceleradamente la cohesión social y territorial, reciben recursos crecientes desde el exterior para reforzar su presencia y arraigo, y marcan un sesgo hacia la “balcanización” insular.

Como todavía no tienen fuerzas propias para lograrlo, han ido creando, con gran sagacidad, los escenarios de crisis tras crisis para llegar al objetivo, contando con el apoyo de sus aliados en las grandes potencias, que tampoco quieren haitianos en sus territorios ( EEUU, UK, Francia, Canadá), ni mucho menos embarcarse en un proyecto de rescate y reconstrucción, que es lo que corresponde. Ahora, “la comedia”- evoco la novela de Graham Greene sobre Haití-es qué la Comunidad Internacional debe dejarlos buscar sin intervenciones o injerencias “la salida entre haitianos”, mientras todos los bandos se arman hasta los dientes…

En consecuencia, ante esa realidad extrema, sólo la más amplia unidad nacional y una vigorosa resistencia activa patriótica, con la acción de la Providencia por delante, evitarán lo peor: la “intervención humanitaria” a la Isla, donde una República Dominicana, aislada y estigmatizada como “estado criminal”, sería el blanco final de esa conspiración internacional, que es sin dudas “una operación especial de alta inteligencia”, muy sofisticada y perversa…pero que también podría terminar tornándose en un escenario de un intenso conflicto internacional, dentro del contexto de guerra mundial hibrida, de cuarta generación que presenciamos. Solo basta con analizar los rejuegos maliciosos de las Potencias en el Consejo de Seguridad de la ONU-sus omisiones o reticencias culposas e hipócritas-, para saber la encerrona que se prepara. Pero los que crean que el pueblo dominicano aceptará “una solución dominicana” a los problemas de Haití Estado Fallido, están muy equivocados.

Por tanto, todo lo que procure la unidad y toma de consciencia del pueblo dominicano y sus instituciones, así como su mejor preparación frente a los graves peligros que amenazan su existencia, debe apoyarse y perseguirse activamente. En cambio, dividir, dispersar, distraer, confundir, manipular, o jugar a la política electorera, solo sirve a los planes de los enemigos de la Patria.

Finalmente, siempre es necesario recordar que no existe un solo sector político y nacional que no tenga algún grado de responsabilidad- por temor, omisión, interés, irresponsabilidad, ignorancia-en la generación de estos escenarios de alto riesgo; y lo que es más importante, que ningún actor puede por sí solo, darle el frente a esta descomunal y compleja crisis en curso.

!Hora de Nación y Patria, no de Vanguardismos ni de Partidos!

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