Periódico Digital de República Dominicana

Abril en el corazón

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Por: Tony Raful Tejada

T. S. Eliot, el gran poeta norteamericano de origen inglés, autor de uno de los textos fundamentales de la literatura norteamericana de todos los tiempos, llamado, “La Tierra Baldía”, escribió “Abril es el mes más cruel/engendra lilas de la tierra muerta”. 

Abril es consustancial con la memoria histórica de las heroicas luchas sostenidas por nuestro pueblo como reafirmación a su independencia y a las conquistas sociales democráticas, alcanzadas tras el ajusticiamiento del sátrapa que oprimió durante 31 años la sociedad dominicana, prostituyendo sus valores, reprimiendo la libertad de pensamiento y apoderándose de la riqueza nacional. 

El Gobierno del profesor Juan Bosch, fue un dechado de democracia plena, derrocado por un Golpe militar el 25 de septiembre de 1963. El exterminio de los guerrilleros constitucionalistas de la Agrupación Política 14 de junio, continuadora del Programa Mínimo de la Raza Inmortal de los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo, constituyó uno de los más abominables actos de esa jauría golpista e indigna. 

El 24 de abril de 1965 estalló la rebelión en los cuarteles dando paso al restablecimiento del orden constitucional, con la juramentación como Presidente Constitucional del doctor José Rafael Molina Ureña en su condición de sucesor en ausencia de Bosch como nuevo mandatario. 

La resistencia de los golpistas septembrinos fue aniquilada en el atardecer del martes 27 de abril cuando unidades élites de la Base Aérea de San Isidro, precedida por una hilera de 12 tanques o tanquetas de guerra, intentó penetrar a la ciudad en armas, siendo derrotadas por los militares constitucionalistas y el pueblo en armas bajo la dirección de dos coroneles que en ese atardecer se casaron con la gloria, Francisco Alberto Caamaño Dejó y Manuel Ramón Montes Arache. 

La intervención militar de Estados Unidos el 28 de abril de 1965, fue un grave error de la Administración del presidente Johnson, quien admitió posteriormente que la misma había sido un desatino y ordenó negociar con los constitucionalistas el surgimiento de un gobierno, que convocara elecciones comprometiéndose a evacuar las tropas invasoras. Fue así como surgió la “Fórmula Guzmán” discutida en Puerto Rico con Bosch, para que don Antonio Guzmán Fernández concluyera el período de gobierno trunco por el Golpe Militar.

De izquierda a derecha Onorio Montás reportero de Patria y La Nación, Alberto Malagón redactor de Patria, Luis González Fabra redactor de La Nación, Don Antonio Guzmán Fernández y Héctor García Godoy. Junio de 1965 calle El Conde.

Esta fórmula política fracasó con la caída del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez muerto por balas invasoras, lo que condujo a una renegociación política constituyéndose el gobierno provisional del Dr. Hector Garcia Godoy, negociado por el Presidente Caamaño y los constitucionalistas y donde no tuvo participación el mal llamado Gobierno de Reconstrucción Nacional al servicio humillante de las tropas invasoras. Pero Abril fue una conciencia latente en la lucha por la democracia. Hay que destacar la capacidad y sentimiento patriótico de la juventud dominicana en aquellos días.

Al evocar aquella gesta del 24 de abril de 1965, elevamos nuestras oraciones por las almas de tantos dominicanos caídos en la defensa de los ideales de libertad y democracia. Y reafirmamos nuestro compromiso con la búsqueda de la paz social y de los cambios necesarios. Al evocar a T.S. Eliot queremos destacar la presencia de Abril, su contraste entre el júbilo y el dolor, entre la alegría que constituyó el derrocamiento del Triunvirato y las consecuencias de una intervención extranjera. Y es que, como dijo el poeta norteamericano, “Abril es el mes más cruel / engendra lilas de la tierra muerta”.

Abril es consustancial con la memoria histórica de las heroicas luchas sostenidas por nuestro pueblo como reafirmación a su independencia y a las conquistas sociales democráticas, alcanzadas tras el ajusticiamiento del sátrapa que oprimió durante 31 años la sociedad dominicana, prostituyendo sus valores, reprimiendo la libertad de pensamiento y apoderándose de la riqueza nacional. 

El Gobierno del profesor Juan Bosch, fue un dechado de democracia plena, derrocado por un Golpe militar el 25 de septiembre de 1963. El exterminio de los guerrilleros constitucionalistas de la Agrupación Política 14 de junio, continuadora del Programa Mínimo de la Raza Inmortal de los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo, constituyó uno de los más abominables actos de esa jauría golpista e indigna. 

El 24 de abril de 1965 estalló la rebelión en los cuarteles dando paso al restablecimiento del orden constitucional, con la juramentación como Presidente Constitucional del doctor José Rafael Molina Ureña en su condición de sucesor en ausencia de Bosch como nuevo mandatario. 

La resistencia de los golpistas septembrinos fue aniquilada en el atardecer del martes 27 de abril cuando unidades élites de la Base Aérea de San Isidro, precedida por una hilera de 12 tanques o tanquetas de guerra, intentó penetrar a la ciudad en armas, siendo derrotadas por los militares constitucionalistas y el pueblo en armas bajo la dirección de dos coroneles que en ese atardecer se casaron con la gloria, Francisco Alberto Caamaño Dejó y Manuel Ramón Montes Arache. 

La intervención militar de Estados Unidos el 28 de abril de 1965, fue un grave error de la Administración del presidente Johnson, quien admitió posteriormente que la misma había sido un desatino y ordenó negociar con los constitucionalistas el surgimiento de un gobierno, que convocara elecciones comprometiéndose a evacuar las tropas invasoras. Fue así como surgió la “Fórmula Guzmán” discutida en Puerto Rico con Bosch, para que don Antonio Guzmán concluyera el período de gobierno trunco por el Golpe Militar.

Esta fórmula política fracasó con la caída del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez muerto por balas invasoras, lo que condujo a una renegociación política constituyéndose el gobierno provisional del Dr. Hector Garcia Godoy, negociado por el Presidente Caamaño y los constitucionalistas y donde no tuvo participación el mal llamado Gobierno de Reconstrucción Nacional al servicio humillante de las tropas invasoras. Pero Abril fue una conciencia latente en la lucha por la democracia. Hay que destacar la capacidad y sentimiento patriótico de la juventud dominicana en aquellos días.

Al evocar aquella gesta del 24 de abril de 1965, elevamos nuestras oraciones por las almas de tantos dominicanos caídos en la defensa de los ideales de libertad y democracia. Y reafirmamos nuestro compromiso con la búsqueda de la paz social y de los cambios necesarios. Al evocar a T.S. Eliot queremos destacar la presencia de Abril, su contraste entre el júbilo y el dolor, entre la alegría que constituyó el derrocamiento del Triunvirato y las consecuencias de una intervención extranjera. Y es que, como dijo el poeta norteamericano, “Abril es el mes más cruel / engendra lilas de la tierra muerta”.