Periódico Digital de República Dominicana

El combatiente antitrujillista Mayovanex Vargas relata las vicisitudes que pasaron los expedicionarios del 14 de junio de 1959

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El régimen puso precio de RD$1,000 a su cabeza y en una estrategia escuchó por la «Voz Dominicana» que había muerto junto a otros expedicionarios el locutor Guillermo Peña Prometa leía los nombres de cada uno de los expedicionarios y decía ¡¡¡Muerto!!!…

Mayobanex junto a su hija Melissa

El combatiente antitrujillista Mayovanex Vargas contó que los expedicionarios que vinieron a territorio dominicano para luchar contra el régimen el 14 de junio de 1959 pasaron todo tipo de calamidades mientras se encontraban en las montañas donde los pocos lugareños que encontraban les temían porque pensaban que eran leales a la dictadura.

El héroe de los combatientes y uno de los seis expedicionarios que sobrevivieron del grupo de 52 que llegaron en una aeronave y dos embarcaciones por las bahías de Maimón y Estero Hondo destaca entre esos obstáculos que debieron pasar hasta hambre y se vieron obligados a comer lo que apareciera para poder mantenerse con vida.

Dijo que llego un momento dentro de cruentos combates y bombardeos que les hicieron en Bonao que “ya estábamos, cansados, deshidratados y muertos del hambre. Ya no éramos soldados, ya éramos un grupo de enfermos”, explicó.

Sostuvo que pese a esa situación debían continuar movilizándose porque si permanecían durante mucho tiempo en un lugar podían ser ubicados y víctimas de un ataque sorpresa como los que ocurrían frecuentemente y solían dejar muertos y heridos.

Indicó que para entonces la radio oficial que controlaba la dictadura había anunciado que él y otros expedicionarios estaban muertos, sin embargo, fue enterado de que se ofrecía RD$1,000 por su cabeza

Recordó que tras ser entregado a las fuerzas que lideraba el general Juan Tomás Díaz en La Vega y luego conducido hacia la Base Aérea de San Isidro, donde funcionaba un comando dirigido por Ranfis Trujillo, donde fue detenido, torturado y estuvo a punto de ser asesinado. Estuvo también denominada la cárcel “La 40”.

Recordó que a el lo interrogó los generales Mozo Bonetti (que estaba temblando), Mélido Marte, los hermanos León Estévez (que le preguntaron que si le llamaban a un cura para confesarlo) el sargento Luis Pérez Bello, hizo referencia al libro «La fiesta del Chivo» que hace referencia an general que cayó en desgracia porque lo trató muy bien y dijo ciertamente ese fue el general Juan Tomás Díaz.

Reveló que en esa ocasión salvó su vida gracias a que dos periodistas norteamericanos que se encontraban en la Base Aérea y que laboraban para el periódico estadounidense New York Times, en que Rafael Leónidas Trujillo no tenía influencias vieron cuando era llevado y pidieron entrevistarlo, situación que a su juicio hizo que le preservaran la vida.

Mayovanex Vargas y Onorio Monas en casa de Bonao

Indicó que esos periodistas “después de Dios, los catalogo como dos ángeles” porque si estos no lo habrían visto cuando lo trasladaban posiblemente sería su último día con vida.

Tras esa detención Vargas fue condenado a 30 años de cárcel, deportado y sufrió varios intentos de asesinarlo en los primeros gobiernos de Joaquín Balaguer.

Junto a Mayovanex sobrevivieron los también dominicanos Poncio Pou Saleta y Francisco Medardo Germán y los cubanos Delio Gómez Ochoa y Pablito Mirabal.

Mayo, como era ampliamente conocido el último de los héroes de las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo, falleció el 17 de diciembre del 2016 a la edad de 80 años.

Las expediciones del 14 y 19 de junio de 1959 son consideradas entre los acontecimientos más relevantes que dieron al traste con la caída del régimen de Rafael Leónidas Trujillo, que culminó con su ajusticiamiento el 30 de mayo de 1960. El general Juan Tomás Díaz estuvo entre los que participaron en el complot para ultimar a Trujillo.