Periódico Digital de República Dominicana

La gobernabilidad debe ser amigable es lo debemos aspirar

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Por: Abel Reyes

Dr. Enrique Soldevilla Enríquez

Sobre las diferentes formas de gobernar y los desafíos contemporáneos que enfrenta el mundo en cuanto a materia de política discurrió el Dr. Enrique Soldevilla Enríquez, responsable de publicaciones del Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular (INESDYC), durante la entrevista ofrecida a Onorio Montás, en su programa “Revista Dominical Dejando Huellas”, que se trasmite por QuisqueyaFm. 

“El acto de gobernar es un proceso continuo muy complejo en cualquier sociedad y en cualquier sistema político. La capacidad de sostener un gobierno, con las difíciles demandas que muchas veces la circunstancias impiden satisfacer, implica, ante todo, una gran responsabilidad histórica, un gran compromiso con el pueblo, con la localidad o con el Estado, del cual uno tiene las riendas como gobernante”, señaló el entrevistado.

No obstante —dijo— es preciso aclarar la diferencia entre gobernabilidad política y gobernanza:

“El término gobernanza fue inventado por el Banco Mundial, y no es más que atribuirle a la gestión gubernativa política las mismas técnicas de dirección corporativa que tienen las empresas y las corporaciones privadas. 

Por lo tanto, no es correcto confundir con la gobernabilidad política, ya que la gobernanza responde básicamente a un pensamiento neoliberal, referente a un Estado mínimo, de disminución de los compromisos históricos que le competen a un Estado”, clarificó Soldevilla Enríquez.

Así, el Filólogo y Filosofo expresó que el Estado permanece y los gobiernos son cambiantes, por eso es necesario referirse a la gobernabilidad política como un proceso continuo. 

El Estado es un aparato desde donde se configura un determinado gobierno, que, a través de políticas públicas, logra satisfacer las demandas sociales, muchas veces históricamente acumuladas.

El Dr. Soldevilla subrayó que estas demandas son dinámicas, de modo que algunas de ellas pueden estar aplazadas y acumuladas sin resolución y otras emergen como problemas novedosos de cada sociedad. En tal sentido, se refirió a los nuevos desafíos contemporáneos legados por la pandemia del Covid-19 y la constante transformación que supone la virtualidad y el mundo de las nuevas tecnologías.

“Independientemente del modelo político de que se trate, cada gobierno debe sustentarse en una cosmovisión filosófico-política que le sirva de orientación para cumplir sus metas; ya sea una orientación de tipo neoliberal o de tipo socialdemócrata, ambas pertenecientes al sistema capitalista. 

En el caso del neoliberalismo va a ser más econométrica y va a tratar de limitar los programas sociales, mientras que la social democracia va a intentar ser eficaz, en el control de lo económico, pero se va a enfocar también en disminuir las desigualdades sociales, claves en cualquier proceso político”, agregó Soldevilla Enríquez.

Soldevilla realizó también un sucinto bosquejo sobre los procesos políticos acaecidos en Latinoamérica desde la segunda mitad del siglo pasado, y puntualizó que los diferentes momentos vividos en la mayoría de los países, así como los cambios de gobiernos y signos políticos que definieron entonces el mapa del subcontinente, estuvieron marcados por el momento histórico en que se sucedieron dichos cambios. 

Así, apuntó, por ejemplo, que, en el caso de las revoluciones de las décadas del 60, estas estuvieron signadas por la romantización de la lucha armada para cambiar el orden de las cosas, siempre influenciadas por procesos políticos como las manifestaciones estudiantiles y obreras en Europa y los reclamos contra la guerra en Vietnam en Estados Unidos.

De acuerdo con el filólogo, en los procesos de gobernabilidad política es importante tener en cuenta una categoría que muchas veces se desdeña: la empatía. “Dentro de esa filosofía de base que inspira la gobernabilidad política, esa ideología, digamos, que permite establecer la base de una cultura política encarnada por los líderes en un momento determinado, la empatía juega un papel primordial”, decretó. 

El analista político expresó que esta categoría, “importada” del mundo de la psicología, pero que se puede trasladar a los gobiernos, ya que son hombres gobernando a otros hombres, la empatía puede estar presente en algunos casos y en otros no. 

“Volviendo a los dos ejemplos del sistema capitalista: en el neoliberalismo es muy difícil encontrar esa base de la empatía en su concepción filosófica; sin embargo, en la socialdemocracia sí, de ahí que ese componente contribuya a una especie de inspiración para solucionar los problemas de las clases menos favorecidas. 

A eso el Dr. Enrique Soldevilla Enríquez le llamó “gobernabilidad empática”, explicó.

Dr. Enrique Soldevilla Enríquez

Filológo y doctor en Ciencias Filosóficas en el Instituto de Filosofía de Cuba. Especializado en Filosofía Política en temas de gobernabilidad política.