Comisión inicia audiencias públicas sobre lo ocurrido en Washington el 6 de enero de 2021

Por: Fernando Almánzar

La nación estadounidense hace poco empezó a revivir uno de los días más oscuros de su historia, con la realización en el Congreso de la primera serie de ocho audiencias públicas que buscan investigar lo que pasó en Washington el 6 de enero de 2021.

Este día, una turba armada de simpatizantes del entonces presidente Donald Trump, entró por la fuerza al edificio del Capitolio dejando un saldo de cinco muertos y un centenar de agentes heridos, en lo que algunos pocos denominan fue un ejemplo de «patriotismo», pero que la mayoría opina se trató de un «asalto» o «insurrección» en contra de la democracia de Estados Unidos.

Según las evidencias divulgadas, Trump actuó como un gran «emperador del caos», alentó a miles de «tontos útiles» que creyeron en su «gran mentira» de que hubo fraude en las elecciones del 3 de noviembre de 2020, e intentó orquestar un «golpe de estado» para permanecer en el poder.

Engañados por «la gran mentira»

Lo que a partir del pasado 9 de junio presentó la Comisión Investigadora del Congreso sobre los hechos del 6 de enero de 2021, fue el resultado de 11 meses de entrevistas a puerta cerrada a más de mil testigos del violento incidente, y el análisis de miles de horas de video y la revisión de unos 125,000 documentos.

El propósito: Tratar de explicarle al país (y al mundo) qué fue lo que sucedió realmente la tarde del 6 de enero de 2021, cuando una sesión conjunta del Congreso intentó certificar los votos del Colegio Electoral que le dieron la victoria a Joe Biden como presidente, mientras los seguidores de Trump, intoxicados por sus mentiras, intentaron detener el proceso, causando daños al Capitolio y amenazando de muerte al propio vicepresidente Mike Pence, varios legisladores y sus empleados.

Para el representante Bennie Thompson, demócrata de Mississippi y quien preside la Comisión Investigadora, «Trump estaba en el centro de la conspiración» y el 6 de enero de 2021 «fue la culminación de un intento de golpe de estado».

Por su parte, la representante Liz Cheney, republicana de Wyoming e hija del exvicepresidente Dick Cheney, resaltó el hecho de que, una vez empezaron los disturbios dentro del Capitolio, Trump no hizo nada para detenerlos; «no dio ninguna orden para desplegar la Guardia Nacional», ni hizo ningún esfuerzo para contactar al Departamento de Justicia y desplegar activos del orden público y detener lo que estaba pasando, «pero el vicepresidente Pence si hizo eso».

La legisladora republicana, quien ha sido criticada por ser miembro de la Comisión Investigadora y en el pasado enfrentar al expresidente, les recordó a sus compañeros de partido que, «llegará el día cuando Donald Trump ya no esté, pero la deshonra de sus actos se quedará con nosotros».

En medio de la avalancha de acusaciones que incriminan a Trump, el exmandatario reaccionó publicando un documento de 12 páginas desmintiendo rotundamente las evidencias mostradas hasta ahora, incluyendo los testimonios de sus asesores más allegados. Trump incluso cuestionó la credibilidad de su propia hija Ivanka Trump, quien testificó en contra del expresidente diciendo que tanto él como todos en la familia sabían que había perdido las elecciones.

Siete puntos en contra de Trump

La Comisión Investigadora del Congreso reveló una lista de siete puntos cruciales que incriminan a Trump en su intento fallido por revocar el resultado de la elección presidencial de noviembre de 2020.

El presidente Trump participó en un esfuerzo masivo para difundir información falsa y fraudulenta al público estadounidense alegando que le robaron las elecciones de 2020.

Trump planeó de manera corrupta reemplazar al secretario de Justicia interino, para que el Departamento de Justicia respaldara sus falsas afirmaciones electorales.

Trump presionó de forma corrupta para que el vicepresidente Pence se negara a contar los votos certificados del Colegio Electoral, en violación de la ley y la Constitución de Estados Unidos.

Trump presionó de manera corrupta a los funcionarios electorales y legisladores estatales para que cambiaran los resultados de las elecciones, (especialmente en Georgia, Pensilvania y Arizona).

El equipo legal de Trump y otros allegados del expresidente instruyeron a los republicanos en varios estados a crear listas electorales falsas y transmitir esas listas al Congreso y al Archivo Nacional.

Trump convocó y reunió a una turba violenta en Washington y le ordenó en un discurso, el mismo 6 de enero de 2021, que marchara hacia el Capitolio de Estados Unidos, y que él los acompañaría.

Disrtubios y enfrentamientos en el Capitolio en Washington

Mientras la violencia estaba en marcha, Trump ignoró múltiples pedidos de ayuda y no tomó medidas inmediatas para detener los disturbios e instruir a sus seguidores a abandonar el Capitolio.
Testimonios acusadores contra Trump

Durante las audiencias bipartidistas del Comité Investigador, varios socios de Trump, como miembros de su equipo legal, su exsecretario de Justicia William Barr y hasta su propia familia, testificaron una y otra vez que le dijeron al entonces presidente que sí «había perdido las elecciones», pero que, en vez de reconocer su derrota, el exmandatario decidió «ignorarlos» para con «conocimiento de causa» continuar propagando «la gran mentira».

Según testimonios presentados, en la víspera de su derrota, el exalcalde de Nueva York y abogado de Trump, Rudy Giuliani, presuntamente estaba ebrio la noche de las elecciones e instó al expresidente a declarar su victoria incluso mientras los votos estaban siendo contados.

Aunque en docenas de ocasiones a Trump le dijeron que había perdido las elecciones, éste prefirió impulsar activamente teorías conspirativas y afirmaciones falsas para agitar a la base del Partido Republicano y permanecer en la Casa Blanca.

Curiosamente, pese a toda la evidencia en contra de Trump, la Comisión que investiga el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio dijo que el panel no remitirá criminalmente al expresidente ni a sus allegados.

La declaración del representante Thompson el lunes provocó reacciones rápidas de otros miembros del Comité, revelando que el panel está dividido sobre cómo manejar posibles referencias criminales de Trump y sus asociados para su enjuiciamiento.

Algunos expertos opinan que, debido a la tensa polarización política que hoy sufre Estados Unidos, enjuiciar y encarcelar a Trump podría generar graves disturbios en las principales ciudades del país y hasta una guerra civil.

Por lo que no se sabe qué castigo, si alguno, podría recibir el exmandatario y sus allegados por el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Tampoco existen alternativas legales para impedir que Trump se postule nuevamente a la presidencia (o cualquier otro cargo político) en las elecciones de noviembre de 2024.

Lo que sí está claro es que Trump es una especie de Harry Houdini político que rompe las reglas una y otra vez sin rendirle cuentas a nadie y utilizando el sistema para salirse siempre con la suya.

Parecería que es cierto el comentario de Trump dijo de enero de 2016 (un año antes de que se convirtiera en presidente) cuando dijo: «Yo podría pararme en medio de la Quinta Avenida [de Nueva York] y dispararle a alguien, y no perdería ni a un solo votante».

Trump ha demostrado ser escurridizo. Sin esconderse en las cloacas de Washington, el expresidente ha sido enjuiciado en dos ocasiones, y las dos veces ha salido airoso, aun cuando el destino de la democracia ha estado en juego.

Es importante que todos los que vivimos en Estados Unidos, incluso los seguidores del expresidente Trump, sepamos qué pasó el 6 de enero de 2021, qué se dijo, qué se ocultó y cuáles cabezas van a rodar. Yo soy Fernando Almánzar y así veo las cosas…

El periodista Fernando Almánzar es ganador de tres Premios Emmy

a la excelencia en la producción de televisión, y actualmente trabaja en Miami como productor y editor de asignaciones de CNN en Español.

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