Periódico Digital de República Dominicana

La «Parte Atrás»

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   La «parte atrás» fue una invención del caos refugiado en la penumbra, insistido en el hacinamiento y la fuga

Por: Efraín Castiillo

La «parte atrás» es, dentro de la estructura urbana dominicana, un universo de formas vivas, apiñado dentro de los patios y que, con su crecimiento, llega a convertirse en un laberíntico hervidero. En la «parte atrás» se mueve el ser que espera oportunidades, o el que ha sido relegado a un plano menor, tal como si fuera un microcosmos de la ciudad misma, la subterraneidad que acecha y se mueve en la emergencia. Los hombres y mujeres que la habitan se transfiguran en ella, convirtiéndose, al salir de su entorno, en figuras desinhibidas, abruptas, deshojadas de vergüenza y misericordia. Así, los insultos, los fisgoneos, la infidelidad, forman parte de ella, acorralando los sentimientos, los goces y las miserias.

   La «parte atrás» es una selva, un corral, un refugio en donde habitan obreros tímidos y agresivos, el lumpen; las secretarias cuyo porvenir depende del movimiento de sus caderas; las meretrices recién descubiertas, los guardias sin ascensos y, eso sí, también los aspirantes sempiternos a convertirse en trasnochados poetas. 

La «parte atrás» palpita como un desorden de la periferia o como un águila hambrienta; en sus callejones rueda el muladar junto al juguete, y el dominó entrelazado al perdón.

   La «parte atrás» fue una invención del caos refugiado en la penumbra, insistido en el hacinamiento y la fuga. Allí, la voz se aleja del aria dolce, para convertirse en tambor frenético, en trueno de sonoridad rampante. Los pocos ángeles que la habitan, cuecen sus penas en el azufre del dolor, en las ollas de la inmisericordia y en los olvidos desplazados. La orilla, pues, es hermana de la «parte atrás», que se duplica en la explotación de la esperanza, como si fuera mercancía barata, que ubica y desubica en una fotocopia de la desesperanza, de la tristeza, de ese dolor que hiere. 

   En los márgenes de las esperas, la «parte atrás» serpentea y sale de su madriguera natural de la periferia, para recomponerse en los centros y crecer de un día para otro, como estas cuevas sorpresivas que se abren en la misma zona colonial, con vestidos de mampostería y oliendo a las esencias de esta vieja urbe acorralada.

(Fragmento del capítulo 12 de mi novela «Guerrilla nuestra de cada día», 1964)

Efrain Castillo

Novelista, cuentista, dramaturgo, poeta, ensayista y publicista. Nació en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, el 30 de octubre de 1940.  También es locutor, musicólogo, urbanista, cineasta y artista plástico.